Resumen

Convertir una idea en un producto físico vendible requiere mucho más que crear un diseño estéticamente atractivo. Nuestra metodología de desarrollo de producto combina investigación, creatividad, diseño industrial, desarrollo técnico, estrategia de negocio y validación para transformar una idea inicial en una solución funcional y preparada para su fabricación y venta en el mercado.

En este artículo explicamos paso a paso cómo entendemos el proceso de desarrollo de un producto físico, desde la definición del problema hasta la producción y puesta en el mercado.

Tiempo de lectura: 12 minutos
Fecha: 15 de septiembre de 2026
Autor: Miguel Barrio, fundador de MBR Design Studio

¿Qué implica realmente desarrollar un producto?

Cuando alguien tiene una idea para un producto físico, es habitual pensar primero en cómo será. Quizá ya exista un boceto, unas referencias visuales o incluso un modelo 3D. En otros casos, la idea está mucho menos definida y consiste simplemente en una necesidad que todavía no sabemos cómo resolver.

A partir de ahí empiezan a aparecer preguntas que no siempre tienen una respuesta evidente: ¿qué dimensiones debería tener?, ¿qué materiales puedo utilizar?, ¿cómo se fabricará?, ¿cuánto costará producirlo?, ¿qué componentes necesita?, ¿cómo compruebo que funciona?, ¿cuándo merece la pena hacer un prototipo?, ¿y qué necesito para pasar de ese prototipo a una primera producción?

En un proyecto de desarrollo de producto, todas estas decisiones están relacionadas. Una decisión sobre la geometría puede afectar al material, el material puede condicionar el proceso de fabricación y ese proceso puede cambiar tanto el coste como el número de piezas o la forma de ensamblarlas.

Por eso, en MBR Design Studio entendemos el desarrollo de producto como un proceso que va mucho más allá del modelado CAD. Nuestro trabajo se organiza en cinco grandes etapas: Entender, Diseñar, Validar, Preparar y Acompañar. No son compartimentos estancos ni tienen que aplicarse exactamente igual a todos los proyectos; la forma de intervenir depende de lo que ya exista, de los objetivos del producto y de las necesidades concretas del cliente.

01. Entender: antes de diseñar hay que saber qué estamos desarrollando

La primera parte del proceso consiste en entender el proyecto.

Esto puede parecer bastante obvio, pero es una de las etapas que más condiciona todo lo que viene después. Antes de empezar a definir geometrías o abrir un programa CAD necesitamos saber qué queremos conseguir y por qué.

Analizamos la idea inicial, el usuario final, las necesidades que debe cubrir el producto y las restricciones que pueden condicionar su desarrollo. También nos interesa conocer qué soluciones existen actualmente, qué problemas tienen y qué tendría que aportar el nuevo producto para que tenga sentido. Esta fase forma parte de la metodología de MBR y está planteada precisamente para entender la idea, al usuario, las necesidades y las restricciones del proyecto.

No todos los proyectos llegan a nosotros en el mismo punto. A veces existe únicamente una idea y otras veces el cliente ya tiene un prototipo, un diseño industrial, varios componentes comprados o incluso piezas fabricadas que están dando problemas.

Por eso, una de las primeras preguntas que nos hacemos es qué existe ya y qué falta por resolver.

También necesitamos concretar los requisitos que realmente van a condicionar el producto. Pueden ser dimensiones máximas, peso, capacidad de carga, condiciones de uso, componentes, materiales, coste objetivo, proceso de fabricación, requisitos de montaje o tolerancias, entre otros. No todos tendrán la misma importancia ni estarán definidos desde el principio, pero cuanto antes conozcamos las restricciones que pueden cambiar el diseño, mejor podremos tomar decisiones.

Por eso esta primera etapa no consiste únicamente en recopilar información. Consiste en poner orden al problema. Al terminar esta fase deberíamos tener bastante más claro qué necesita conseguir el producto, qué restricciones existen y qué decisiones tendremos que tomar durante su desarrollo.

02. Diseñar: convertir la idea en una solución concreta

Con el problema y los requisitos definidos podemos empezar a buscar una solución.

En función del proyecto podemos trabajar sobre diferentes conceptos, arquitectura del producto, distribución de componentes, mecanismos, materiales, sistemas de unión o procesos de fabricación.

No siempre existe una única manera evidente de resolver un problema. En muchos proyectos merece la pena plantear varias alternativas antes de entrar en el desarrollo detallado. Una solución puede ser más sencilla de fabricar, otra puede ofrecer una mejor experiencia de uso y otra puede permitir reducir costes o componentes.

La fase conceptual sirve precisamente para comparar estas posibilidades antes de invertir demasiado tiempo en desarrollar una de ellas.

Una vez seleccionado el concepto, pasamos al diseño en detalle. Es aquí donde la idea comienza a convertirse en un producto definido: desarrollamos la geometría, los componentes, los ensamblajes, los mecanismos, las uniones y el alojamiento de los diferentes elementos que forman el producto.

El CAD 3D tiene un papel fundamental durante esta etapa. Nos permite construir el producto digitalmente para comprobar cómo interactúan sus componentes, estudiar dimensiones y detectar problemas antes de fabricar.

Por ejemplo, podríamos descubrir que un componente comercial no cabe donde estaba previsto o que una determinada geometría dificulta el acceso durante el montaje.

El diseño condiciona la fabricación, y viceversa

Una decisión que intentamos incorporar pronto en los proyectos es cómo se va a fabricar el producto.

No hace falta conocer desde el primer día todos los detalles del proceso productivo, pero sí tener una dirección. No se diseña igual una pieza que se va a imprimir en 3D que una que se fabricará mediante mecanizado o moldeo por inyección.

Esto afecta a espesores, tolerancias, geometría, número de componentes, sistemas de unión, materiales y muchas otras decisiones.

Aquí entra el Diseño para Fabricación (DfM): pensar en las restricciones del proceso productivo mientras se desarrolla el producto, en lugar de esperar a tener un diseño aparentemente terminado para comprobar si puede fabricarse.

En fabricación aditiva existe además el Diseño para Fabricación Aditiva (DfAM). La orientación de la pieza, los soportes, la cantidad de material, la geometría, las tolerancias, la resistencia o el tiempo de impresión pueden cambiar considerablemente el resultado final.

Esto es especialmente relevante cuando la impresión 3D no se utiliza únicamente para hacer un prototipo, sino como proceso de fabricación del producto final.

03. Validar: construir, probar y aprender

Llegados a este punto podemos tener un diseño que funciona correctamente en CAD. Pero todavía queda una pregunta importante:

¿Funciona realmente cuando lo tenemos delante?

Aquí comienza la validación.

El prototipado permite llevar las decisiones del entorno digital al mundo físico y comprobar aspectos que son difíciles de evaluar únicamente mediante un modelo 3D. Dependiendo del producto, podemos necesitar comprobar dimensiones, ergonomía, funcionamiento, encajes, montaje, resistencia, interacción entre componentes o experiencia de uso.

Y no todos los prototipos tienen que tener el mismo nivel de fidelidad.

A veces necesitamos simplemente imprimir una geometría para comprobar su tamaño. Otras veces necesitamos un prototipo funcional que permita probar un mecanismo, montar componentes o reproducir determinadas condiciones de uso.

La elección de la tecnología de prototipado dependerá del objetivo de la prueba. La fabricación aditiva puede resultar especialmente útil en estas fases porque permite producir una pieza, probarla, modificarla y volver a fabricarla sin asumir desde el principio los costes asociados a determinados procesos de producción.

El prototipo es un pilar fundamental del proceso de diseño

Una de las cosas que más valor aporta el prototipado es que genera información nueva.

Puede ocurrir que una pieza resulte demasiado grande, que una tolerancia necesite modificarse, que un componente sea incómodo de montar o que una solución que parecía adecuada en pantalla no funcione como esperábamos físicamente.

En ese momento volvemos al diseño CAD.

El desarrollo de producto es, por tanto, un proceso iterativo:

Diseñar → prototipar → probar → identificar problemas → modificar diseño → repetir.

En la práctica, este ciclo puede repetirse varias veces y no todos los proyectos necesitan el mismo número de iteraciones.

Lo importante es que cada prototipo tenga un propósito. Antes de fabricarlo, deberíamos saber qué queremos comprobar con él.

En un proyecto como PIP, por ejemplo, el desarrollo CAD y el prototipado mediante impresión 3D permitieron comprobar dimensiones, ergonomía, manipulación e integración del sistema magnético, mientras que desde las primeras fases se tuvieron en cuenta criterios de DfAM para simplificar el producto y su fabricación.

Este tipo de validación permite detectar problemas cuando todavía estamos a tiempo de cambiar el diseño.

04. Preparar: pasar de un prototipo validado a un producto fabricable

Que un prototipo funcione no significa automáticamente que el producto esté preparado para fabricarse.

Esta diferencia es especialmente importante.

Un prototipo puede haberse fabricado mediante impresión 3D porque era la forma más rápida de validar la solución. Pero si el objetivo final es producir miles de unidades mediante inyección de plástico, por ejemplo, probablemente habrá que revisar determinadas geometrías, espesores, tolerancias, materiales y sistemas de montaje.

Lo mismo ocurre en sentido contrario: una pieza inicialmente pensada para otro proceso puede necesitar una adaptación si finalmente se decide fabricarla mediante fabricación aditiva.

Por eso, cuando el diseño está suficientemente validado, comienza una etapa más orientada a preparar el producto para producción.

Dependiendo del proyecto, puede incluir la confirmación del proceso de fabricación, ajustes de diseño para manufacturabilidad, definición de tolerancias, selección definitiva de materiales y componentes, preparación de archivos CAD, planos y documentación técnica.

También puede ser necesario trabajar con proveedores para conocer las posibilidades reales de fabricación y obtener presupuestos.

La metodología de MBR contempla precisamente el desarrollo de la documentación necesaria para fabricar y la búsqueda de proveedores en esta etapa.

El proceso de fabricación forma parte de la decisión de diseño

Aquí es donde muchas decisiones tomadas anteriormente empiezan a demostrar si estaban bien planteadas.

Una geometría puede funcionar técnicamente, pero resultar demasiado cara de producir. Un producto puede tener demasiados componentes. Una tolerancia puede ser innecesariamente exigente. Una pieza puede requerir una operación de fabricación que podría eliminarse con un pequeño cambio de diseño.

El objetivo es llegar a una solución que tenga sentido no solo desde el punto de vista funcional y formal, sino también desde el punto de vista productivo.

Esto no significa buscar siempre la opción más barata. Dependiendo del producto, puede ser más importante reducir el tiempo de montaje, mejorar la fiabilidad, simplificar el mantenimiento, reducir desperdicio o facilitar una futura escalabilidad.

La fabricación debe responder a las necesidades reales del producto.

05. Acompañar: el desarrollo no siempre termina cuando empieza la producción

En algunos proyectos, la participación del equipo de diseño termina cuando se entrega la documentación técnica. En otros, el trabajo continúa durante la fabricación.

Esto puede ocurrir porque aparecen problemas durante las primeras unidades, porque un proveedor propone una modificación, porque es necesario ajustar una pieza o porque después de empezar a utilizar el producto aparecen nuevas oportunidades de mejora.

Por eso en MBR contemplamos una quinta etapa: Acompañar,  que no es otra cosa que dar apoyo en la gestión de la producción y la mejora continua del producto.

El alcance concreto depende del proyecto. Podemos intervenir en la coordinación y seguimiento técnico de la producción, resolver cuestiones de diseño que aparezcan durante la fabricación o trabajar sobre nuevas iteraciones del producto.

Esto es especialmente útil cuando el desarrollo no termina con una primera versión definitiva, sino que el producto va evolucionando a medida que obtenemos información real, o si el proyecto pretende crear una familia de productos.

Del problema a la fabricación: un proceso conectado

Si tuviéramos que resumir todo el proceso en una sola secuencia, podríamos representarlo así:

Entender → Diseñar → Validar → Preparar → Acompañar

Pero detrás de esas cinco palabras hay un proceso bastante más amplio:

Problema → requisitos → concepto → diseño industrial → CAD → prototipo → validación → iteración → fabricación → mejora continua

Las etapas están relacionadas entre sí. Las decisiones que tomamos al principio condicionan las que vendrán después y la información que obtenemos durante el prototipado puede obligarnos a volver al diseño.

Por eso, cuando hablamos de desarrollo de producto, para nosotros tiene más sentido pensar en un proceso iterativo y conectado que en una sucesión rígida de fases.

El objetivo es ir reduciendo incertidumbre a medida que avanzamos y tomar las decisiones importantes antes de comprometernos con los costes y las restricciones de la producción.

Un ejemplo real: desarrollar un producto mediante diseño, prototipado y fabricación aditiva

PIP es un buen ejemplo de cómo pueden conectarse varias de estas etapas en un proyecto real.

El producto parte de una necesidad concreta: desarrollar un pin magnético porta dorsales para corredores. A partir de ahí se trabajó sobre la geometría del producto, las dimensiones, el alojamiento de los imanes y las tolerancias mediante modelado CAD iterativo.

Después se utilizaron prototipos fabricados mediante impresión 3D para comprobar el tamaño, la ergonomía, la manipulación y la integración del sistema magnético.

Durante el desarrollo también se aplicaron criterios de Diseño para Fabricación Aditiva (DfAM) para reducir el número de piezas, eliminar soportes y simplificar la fabricación.

Ver caso de estudio de PIP

Conclusión

Desarrollar un producto físico consiste en tomar una idea que todavía contiene muchas incógnitas y convertirla progresivamente en algo que pueda utilizarse, probarse y fabricarse.

En MBR Design Studio estructuramos este proceso en cinco etapas: Entender, Diseñar, Validar, Preparar y Acompañar. Dentro de ellas conviven la investigación, el diseño conceptual, diseño industrial, CAD 3D, diseño paramétrico, prototipado, validación, DfM, DfAM, documentación técnica, búsqueda de proveedores y soporte durante la fabricación.

La forma concreta de recorrerlas dependerá del proyecto. No es lo mismo empezar con una idea que trabajar sobre un prototipo funcional o sobre una pieza que ya se está fabricando. Lo importante es entender qué necesita el producto en cada momento y tomar las decisiones adecuadas antes de avanzar hacia la siguiente etapa.

¿Tienes una idea de producto y no sabes por dónde empezar?

Cuéntanos en qué punto se encuentra tu proyecto, qué quieres conseguir y qué problemas tienes ahora mismo. A partir de ahí podemos identificar qué parte del proceso necesitas desarrollar y cuál debería ser el siguiente paso.

Hablar sobre tu proyecto


Preguntas frecuentes sobre desarrollo de producto

¿Qué es el desarrollo de producto?

El desarrollo de producto es el proceso mediante el cual una idea o necesidad se convierte progresivamente en un producto físico definido, funcional, validado y preparado para su fabricación. Puede incluir investigación, definición de requisitos, diseño conceptual, diseño industrial, CAD, prototipado, validación y preparación para producción.

¿Cuáles son las fases del desarrollo de un producto?

En MBR Design Studio agrupamos el proceso en cinco grandes etapas: Entender, Diseñar, Validar, Preparar y Acompañar. Estas etapas incluyen diferentes actividades según el estado y las necesidades de cada proyecto.

¿Todos los productos tienen que pasar por las cinco etapas?

No necesariamente. Esta es una de las cuestiones que más conviene aclarar cuando hablamos de desarrollo de producto: no todos los proyectos empiezan desde cero ni necesitan el mismo nivel de intervención.

Si tienes únicamente una idea, probablemente tenga sentido comenzar por Entender y Diseñar. Si cuentas con un diseño CAD o planos, quizá el trabajo esté más relacionado con revisar la solución, optimizarla o preparar un prototipo. Si creaste un prototipo funcional, puede que el siguiente paso sea validarlo, detectar problemas y preparar una nueva iteración. Y si ya fabricas un producto mediante impresión 3D pero quieres reducir tiempos, material o costes, puede tener mucho más sentido trabajar directamente sobre su optimización para fabricación aditiva.

Esta flexibilidad en la metodología y el plan de trabajo es fundamental para nosotros, porque nuestro papel es integrarnos en el proyecto como partner estratégico, adaptando la forma de trabajar a la situación concreta de cada desarrollo. No necesitas necesariamente externalizar todo el proceso de desarrollo de producto para contar con apoyo especializado.

¿Es necesario hacer un prototipo antes de fabricar?

Nuestra recomendación es que siempre se fabrique un prototipo. Para la mayoría de proyectos de producto físico resulta útil validar determinados aspectos antes de comprometerse con una producción, aunque el tipo de prototipo y el momento adecuado dependen de lo que necesitemos comprobar. Puede ser suficiente un prototipo rápido para validar una geometría o ser necesario desarrollar un prototipo funcional para comprobar el comportamiento del producto.

¿Qué diferencia hay entre un prototipo y un producto preparado para fabricación?

Un prototipo está pensado principalmente para aprender y validar determinadas características del producto. Un producto preparado para fabricación requiere además que su diseño, materiales, tolerancias, componentes, documentación y proceso productivo sean adecuados para el método de fabricación elegido.

¿Qué es DfM y qué es DfAM?

DfM (Design for Manufacturing) es el diseño orientado a las condiciones y restricciones del proceso de fabricación. DfAM (Design for Additive Manufacturing) aplica este enfoque específicamente a la fabricación aditiva, teniendo en cuenta factores como geometría, orientación, soportes, material, tolerancias y tiempo de fabricación.

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